EL JUEZ GARZÓN FABRICÓ UNA ARGUCIA PARA DISFRAZAR DE LEGAL EL FASCISTA CIERRE DEL EGIN Y DE EGIN IRRATIA. Lo ha evidenciado un auto de la Audiencia Nacional.
Tres años esperando "auténticas pruebas".
Editorial publicado en GARA el 4 de julio de 2001.
Tres años esperando «auténticas pruebas»
Coincidieron ayer la publicación de dos autos de la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional en los que confirma los autos de procesamiento de 23 personas imputadas en el sumario 18/98 y la petición fiscal de que se procese a otras 33 por considerarlas miembros de Ekin y por ello integrantes y colaboradoras de ETA. En lo referido a las resoluciones de la Sección Cuarta, da la impresión de que en esta ocasión, y tras las críticas recibidas por decisiones anteriores, ha optado por un principio de «prudencia» en virtud del cual, y con indicios que en casos anteriores podrían haber dado lugar a la aceptación del recurso, opta por mantener el procesamiento a la espera de que la presunta «culpabilidad» se dirima en el juicio oral, que, ése sí, «ha de basarse en auténticas pruebas», mientras que en esta fase procesal sólo es preciso verificar la existencia de «indicios racionales de criminalidad». Hasta tal punto llega este celo que, por ejemplo, Inmaculada Berriozar, a la que Garzón acusa de realizar viajes a Cuba «donde mantiene contacto con los militantes de ETA vinculados con Gadusmar SL», explica que el único fin de sus viajes era visitar a su esposo residente en la isla y que si se entrevistó con antiguos miembros de ETA sólo lo hizo por amistad. La Sección Cuarta apunta que bien puede haber sido realmente así o tal vez no, pero que «determinarlo es propio del juicio oral», por lo que mantiene su procesamiento.
Se da la circunstancia de que todas estas personas llevan ya tres años esperando al momento en el que las actuaciones contra ellas se basen «en auténticas pruebas obtenidas en el juicio oral con las debidas garantías procesales» y no en imputaciones que «no puede descartarse, en este momento al menos, puedan llegar a ser constitutivas de un delito», pero que exigen ser demostradas. Y en bases a hechos que todavía deben llegar a ser demostrados se ordenó, pronto hará tres años, el cierre de "Egin" y "Egin Irratia", una medida que causó un mal irreparable a dos medios de comunicación y que cercenó derechos fundamentales de miles de ciudadanas y ciudadanos vascos. Decenas de personas procesadas, empresas clausuradas y medios silenciados esperan que algún día su sumario llegue a cerrarse y poder, con las debidas garantías de defensa, demostrar que las acusaciones que pesan sobre ellas carecen de fundamento.
Sin embargo, parece que aún deberán seguir esperando por mucho tiempo, toda vez que el juez instructor y los fiscales, lejos de cerrar el sumario, se muestran dispuestos a seguir acrecentándolo. Ayer mismo el fiscal Enrique Molina pidió más detenciones y nuevas imputaciones en el caso Ekin. *
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